Dentro de la industria y al mismo tiempo, formando parte del día a día en el ámbito doméstico. Desde el cotidiano accionamiento de las herramientas neumáticas, hasta el inflado de las ruedas en gasolineras, talleres o viviendas particulares. Incluso en diversas aplicaciones médicas, podemos encontrar compresores de aire, cuyo papel es esencial. Aunque todos conocemos este tipo de aparatos, no sabemos todo lo que hay que saber de los compresores de aire, sus funciones, ventajas e inconvenientes o aplicaciones y tipos. El mundo de los compresores de aire, va más allá de su aplicación en los talleres o gasolineras, donde solemos utilizarlos para inflar las ruedas del coche, la moto o la bici.
Las máquinas de aire comprimido, se han convertido en aparatos cada vez más habituales, dentro de las viviendas y en la industria, debido a que es una herramienta que destaca por ser versátil y efectiva en diferentes aplicaciones. Capaces de realizar tareas simples y de mayor complejidad, los compresores de aire, se han convertido en piezas elementales dentro de numerosas industrias.
Entender y conocer como funciona un compresor y las muchas posibilidades que tiene, es la mejor forma de aprovechar al máximo esta herramienta. Siendo sus funciones principales, suministrar aire comprimido a herramientas neumáticas, como actuadores o cilindros, alimentar sistemas de refrigeración y aire acondicionado, comprimir gases para su almacenamiento o transporte o, elevar la presión de los líquidos en trabajos industriales. Es fácil darse cuenta de las muchas posibilidades que ofrece y, la capacidad de esta herramienta.
Se trata de una herramienta de lo más potente, con la que se convierte la energía, en energía potencial almacenada y posteriormente, en aire presurizado. El resultado, aire comprimido, un medio versátil y flexible, a la hora de almacenar y transmitir energía, como vamos a ver a continuación.
Obtener aire comprimido con un compresor de aire
Para comprender como funcionan los compresores, hemos acudido a quienes saben del tema. Como nos han explicado los expertos en aire comprimido y compresores de aire de Airmac, como distribuidores industriales de compresores de aire, estos dispositivos, son potentes y capaces de convertir la energía en aire presurizado. El compresor, aspira el aire y lo comprime en un depósito. Para conseguirlo, hace que aumente la presión del aire de la atmósfera, comprimiéndolo en un depósito de almacenamiento. De manera que, al encontrarse en forma de energía, se pueda liberar de forma controlada en diversas aplicaciones. Podemos pensar en los compresores de aire, como un dispositivo con el que se puede inflar, alimentar o ayudar en tareas de todo tipo, tanto a nivel industrial, como en la vida cotidiana.
El aire comprimido se ha convertido en un medio versátil y flexible, con el que se puede almacenar la energía y transmitirla, cuya composición es de nitrógeno y oxígeno, principalmente. Al comprimirse, el aire hace que aumente su densidad energética, convirtiéndose en una fuente de energía reutilizable y relativamente segura. Gracias a estas propiedades, los compresores de aire, son muy utilizados en numerosas industrias.
Por otro lado, se trata de aparatos o dispositivos que varían notablemente en tamaño y capacidad. Algunos son lo suficientemente compactos para poder tenerlos en casa y, hacer uso de ellos en tareas sencillas, como inflar ruedas o equipamiento deportivo. Otros, por el contrario, son lo suficientemente grandes y potentes, como para ser utilizados en entornos industriales, con la finalidad de accionar la maquinaria, utilizar herramientas y realizar diversos procesos.
Siendo así, no es de extrañar que comprender y conocer los conceptos fundamentales de esta herramienta y adentrarse en los principios operativos de la misma, sea fundamental, para elegir el más adecuado en cada situación
Su uso es sencillo, aspiran aire de la atmósfera, como ya hemos comentado y se comprime a mayor presión. Para hacerlo, el proceso implica una serie de componentes que componen la herramienta. La válvula de admisión que hace posible que entre el aire. La cámara de compresión, donde se comprime el aire, mediante un pistón, tornillo rotativo u otros mecanismos, como veremos más adelante. El depósito de almacenamiento, donde se mantiene el aire hasta que es utilizado. Y la válvula de descarga, mediante la que se libera el aire, cuando se utiliza.
El concepto básico y elemental de los compresores de aire, sea cual sea su tipo y finalidad de uso, consiste en generar aire a presión, mediante un elemento de compresión. El aire que se produce, se almacena en un depósito hasta que es liberado, pasando por una manguera y su correspondiente válvula, utilizándose para infinidad de aplicaciones.
Como utilizar un compresor y sus diferentes tipos
Hacer uso de esta herramienta, no tiene la mayor complicación, aunque conviene conocer los pasos a seguir a la hora de manipularlo, no sea que nos llevemos un susto. El aire comprimido no es peligroso, pero hay que tomar precauciones, sobre todo cuando no se ha utilizado antes. Los pasos a seguir son los siguientes:
- Verificar la cantidad de aceite, si el compresor requiere aceite en la bomba para su uso.
- Conectar la manguera, uno de sus extremos hacia la válvula de regulación y otro a la herramienta eléctrica.
- Encender el compresor, haciendo uso de protecciones necesarias, como las gafas. Se conecta el cable de alimentación eléctrica a la fuente energética y se gira el interruptor. Una vez que la aguja del manómetro se para, quiere decir que se ha alcanzado el punto de presión adecuado, con lo que la máquina, esta preparada para su uso. Hay que ajustar el nivel de presión, conforme al PSI necesario.
- Utilizar la herramienta para lo que se haya requerido.
- Una vez finalizada la tarea, apagar el compresor. Previamente, es recomendable abrir la válvula de drenaje para permitir que se elimine la humedad acumulada. Apagar la máquina, esperar a que la presión salga totalmente y retirar la manguera.
Un uso de lo más sencillo que, solo requiere seguir estos pasos, para obtener todos los beneficios de esta herramienta. Ahora toca conocer los diferentes tipos de compresor que podemos encontrar
Los fabricantes, han diversificado el diseño y la fabricación de estas herramientas, haciendo uso de diferentes métodos para comprimir el aire. De ahí que, en el mercado existan modelos capaces de adaptarse a la potencia requerida en cada actividad. Los grandes tipos de máquinas para comprimir el aire, son dos: de desplazamiento positivo y compresores dinámicos.
Los primeros, basan su funcionamiento en la reducción del tanque de depósito, al disminuir el espacio, aumenta el volumen de presión. Entre los modelos de compresores con esta funcionalidad, encontramos compresores de tornillos, compresores de pistón, compresores de paletas y compresores de scroll.
Por otro lado, encontramos los compresores de aire dinámicos, cuyo funcionamiento interno, se basa en la tecnología de aceleración molecular. En este tipo de máquinas, se realiza un flujo continuo de aire, por lo que su principal característica de funcionalidad, es la presión constante. La clave es conseguir un movimiento radial del aire, convertido en energía cinética. Dentro de esta categoría, encontramos los compresores centrífugos y los axiales.
Cada tipo de compresor, tiene una aplicación especifica, siendo los más comunes los siguientes:
- Compresores de pistón o de desplazamiento positivo, cuyo funcionamiento se produce por el uso de uno o varios pistones, para comprimir el aire. Son los más utilizados en viviendas o negocios pequeños y medianos.
- Compresores de tornillo, donde se utilizan rotores en forma de tornillo, para comprimir el aire. Son muy utilizados en entornos industriales, debido a su eficiencia y capacidad de funcionar de forma continua, cuando la demanda es alta.
- Compresores centrífugos, basados en la fuerza centrífuga, para aumentar la presión del aire. Muy adecuados en aplicaciones a gran escala, como pueden ser plantas energéticas o sistemas de refrigeración industrial.
- Compresores de diafragma, en los que se utilizan membranas flexibles para comprimir el aire. Por lo general, se utiliza cuando se necesita un aire limpio y exento de contaminantes, como es el caso de la industria alimentaria y farmacéutica.
Las partes que componen un compresor son: el motor, el sistema de compresión, el de enfriamiento y el de lubricación. El motor, proporciona la energía necesaria para que se accione el compresor. El sistema de compresión, es la parte del dispositivo, donde realmente se comprime el aire, se reduce su volumen y se aumenta su presión. Con el sistema de enfriamiento, se disipa el calor que se produce a lo largo del proceso de compresión, evitando el sobrecalentamiento, lo que garantiza que el compresor funcione como es debido. El sistema de lubricación, mantiene lubricadas las partes móviles de la herramienta, lo que reduce la fricción y el desgaste de las piezas y proporciona un funcionamiento suave y eficiente.
Ahora ya sabemos algo más sobre los compresores, por lo que no es de extrañar que se utilice en sectores tan diferentes, como la automoción y la medicina. La construcción, la industria alimentaria o farmacéutica, o los hogares, cuentan con compresores de aire para realizar las más diversas tareas. Desde inflar neumáticos, hasta pintar vehículos, demoler estructuras o hacer funcionar un respirador. Los compresores de aire, están en todas partes.